Devenir marca

Facebook, Twitter, Instagram, Tinder, blog etc, hoy en día muchísima gente utiliza las redes sociales. El internet 2.0 que permite la interacción en tiempo real. Facebook fue la aplicación   que desbancó al Messenger de Windows y nació como un espacio donde colgar fotos para favorecer el ligoteo en la Universidad. Así, la necesidad de publicitarse de manera similar a un producto apareció como una característica inherente a las redes sociales.  Es decir cada usuaria de la red debe plantearse una estrategia publicitaria si quiere llegar a tener cierto éxito. De hecho en las redes sociales, a pesar que cualquier persona con internet puede aparecer, las cuentas respaldas por sectores del capital, y que por lo tanto son publicitadas en diferentes soportes, son las más exitosas.

¿Qué pasa cuando el contenido  de las redes es tu propia vida? La respuesta de Black Mirror

Instagram, facebook y twitter son utilizados por centenares o miles  de millones de personas para compartir muchos instantes de sus vidas. De hecho alguna persona ha sido despedida porque en alguna de las redes sociales han aparecido imágenes comprometedoras. Este aspecto es tratado de manera magistral en el capítulo 1 de la tercera temporada de “Black Mirror”. Una serie que evoluciona la realidad actual  hacia un futuro cercano. En el susodicho episodio la totalidad de la población tiene una lentilla mediante la cual puede ver la puntuación social  de cada individuo y a la vez puede valorar  al instante cualquier acción, desde la manera de conducir a como le han servido un café. La puntuación de cada persona, que va entre 1 y 5, marca con quien puede relacionarse y el éxito social es para aquellas personas cuya puntuación supera el 4,5. Además sólo la valoración favorable de estas personas puede hacer que alguien llegue al 4.5. Acceder al lugar del trabajo, alquilar un piso, comprar un billete de avión, todo está ligado  a la puntuación. unnamed2

El extremo que propone Charlie Brooker, guionista y creador de la serie, tiene muchos puntos de unión con la realidad.  Desde los influencers, los 4 altos que dirían en el capítulo de marras,  que marcan las tendencias de la moda, a las muchas horas de ensayo fotográfico que dedican muchas personas para salir bien en Instagram, a las búsquedas en google y facebook que se realizan en los proceso de selección, sin olvidar a las condenas y juicios a gentes de izquierda por ciertos twits.  De ahí que muchas personas, especialmente las nativas digitales, ya hayan asumido que las redes sociales forman una nueva dimensión de su propia realidad y por lo tanto, los contenidos de las redes sociales, propios y ajenos, juegan una papel central en el desarrollo de su personalidad y de sus relaciones sociales. Es decir, hoy buena parte de la juventud se socializa no sólo a través del instituto, en el barrio, discotecas etc, si no de un universo mucho más amplio sobre el cual estas personas han proyectado sólo aquello que quieren que los demás sepas. Es decir, han aplicado técnicas de publicidad, más o menos sofisticadas, para promocionarse dentro del mercado de popularidad, que son las redes sociales. Es en ese proceso en el que la persona, como mínimo en parte, deviene marca.

¿Por donde pueden ir los tiros?

Es pronto para saber cómo influirá esta nueva realidad en  futuros procesos de politización. Está claro que la intervención en las redes sociales va a seguir ganando importancia y que el “marketing” político va a convertirse en una profesión con bastante futuro. No obstante toda la generación de opinión que se da en las redes sociales necesita una translación material para transformar la realidad. En el caso electoral, el objetivo es transformar los likes, RT, o clicks en votos.  Para las personas que nos planteamos la política desde un punto de vista revolucionario, la inversión de energía en las redes sociales tendría como objetivo animar a que más personas se conviertan en activistas y se atrevan a luchar. Sin embargo aparecen  algunos aspectos que deben ser considerados. El primero es la desproporción entre seguidores que tienen los activistas más conocidos, como David Fernández 215000 followers en twitter, y futbolistas como Gerard Piqué que tiene 14,7 millones. Esta indiscutible superioridad de los iconos del capital sobre los altermundistas  se repite entre los medios de comunicación.  Dicho fenómeno no difiere de lo que pasa en el mundo físico, pero conviene tenerlo presente para ver el cuadro general.  El segundo aspecto a tener en cuenta y que generó mucho debate fue el papel de Facebook y Twitter en las revoluciones árabes, sobre si las redes sociales son agente o herramienta. Hoy después de unos años en los que las redes sociales han seguido creciendo y en los que la contrarevolución se ha instalado en Egipto y Siria, queda claro que sin combustible social, en forma de luchas en las calles y los centros de trabajo, las redes sociales  llegan hasta donde llegan. El tercer aspecto  a contemplar es la influencia de la actividad política en las redes sobre la vida real, especialmente en el acceso futuro al mercado de trabajo, donde el historial de las redes sociales contará y mucho, de hecho ya lo hace,  en los procesos de preselección.  De nuevo reaparecerán estrategias ya utilizadas, como tener alias etc. y tener una doble vida en las redes, aunque la capacidad de google de relacionar perfiles, en principio, anónimo con personas reales va permite a los jefes detectar la ideología de sus empleados antes de que lleguen a serlo.

Cabe preguntarse como la construcción de la persona como marca, influye en la conformación de la ética individual,las relaciones afectivas, la sexualidad etc. Este aspecto merece ser estudiado en profundidad, dado que las redes han venido para quedarse y ya han demostrado tener influencia más allá de las pantallas.

Una última idea, a introducir, viene directamente de uno de los escritores de ciencia ficción más famosos, Isaac Asimov. En sus libros sobre la fundación Asimov introdujo el concepto de la psicohistoria, ciencia que mediante ecuaciones matemáticas tremendamente complejas puede determinar el futuro de un sistema político, a partir del análisis de la reacciones individuales agregadas. Hoy cuando Facebook tiene 1860 millones de usuarias, Instagram 700 y Twitter 360 millones y cuando existen maquinas capaces de analizar ingentes cantidades de datos; podemos decir que si no hemos llegado hasta el punto en el que, Hari Seldom, el personaje de Asimov, describió la psicohistoria, no debe faltar mucho.

Hari para prevenir los desastres estableció un grupo secreto, la Segunda fundación que anticipaba los cambios antes de que ocurriesen y aplicaba sus conocimientos para evitar las desviaciones ajenas al Plan Seldom. 

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El estudio del llamado Big data no sólo tiene valor comercial, sino político, con nuestras búsquedas, mensajes de Whatsapp, publicaciones en el muro, fotos subidas al Instagram, o nuestros twits le explicamos a las máquinas quienes somos, quienes son nuestros contactos y como crece o decrece nuestra audiencia. En resumen, podemos decir que las redes sociales actúan como encuestas masivas en tiempo real, cuya información, sin duda ya está siendo utilizada por el poder para prevalecer.

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