Corrupción, el aceite que engrasa la máquina.

corrupcion1Quién busque en este artículo una glosa de los casos de corrupción que se dan en el Estado español debría dejar de leer. Existen investigaciones profundas como el 15MpaRato1 o llum i taquígrafs2 entre muchas otras. Casos cómo Bárcenas, Urdangarín, Pokemon, Manga, Campeón, Gürtel, Orange Market, el 3%, los EREs o los que sin duda vendrán. La enorme abundancia de casos denota el carácter estructural de lo que se da en llamar corrupción. En el siguiente artículo se va a intentar analizar la corrupción como fenómeno intrínseco al capitalismo, intentado dejar claro que la corrupción siendo execrable no es la causa de todos los males sino consecuencia de un sistema que genera las condiciones para que se de.

¿Qué es la corrupción?

Corrupción viene del latín corruptio que significa acción o efecto de hacer pedazos. Es decir, la idea de corrupción está asociada a la idea de romper las normas establecidas en beneficio propio. No cualquier norma, ni desde cualquier posición sino romper las normas en beneficio propio desde una posición de poder. Además corrupción casi siempre está asociada a los espacios donde se toman las grandes decisiones y a los sistemas de dominación clientelar.

Estado y corrupción

En el fondo a corrupción tiene que ver con las contradicciones en el seno del estado liberal. Es tan así que ya a principos del s.XIX3 los empresarios esperaban en los pasillos lobbies de la cámara de los comunes británica a los parlamentarios, con el objetivo de conseguir prebendas, de parte del estado, ya fueran contratos, exclusivas u otros espacios monopolísticos, en los que poder acumular los máximos beneficios De hecho lo que llaman el libre mercado4 sólo existe en los manuales. Es decir la libre competencia en la que la mano invisible del mercado5 regula los precios no corresponde a ninguna situación real, ni del pasado ni del futuro. Pues se ignora la existencias de grupos de poder, de distribución desigual de los recursos y otros muchos aspectos que son insoslayables en el mundo real. Además toda invocación de libre mercado queda desmentida por los intentos constantes de todos los capitalistas, especialmente de los grandes, de obtener mercados cautivos. O dicho de otra manera intentan por todos los medios posibles vender sus mercancías o servicios evitando la competencia. Es aquí donde entra el Estado liberal relativamente democrático en lo político no deja de ser una herramienta de dominación de clase. El Estado liberal cuya definición más básica es la de “entidad política capaz de controlar un territorio, cobrar impuestos en el mismo y emitir moneda reconocida en este territorio” actúa muchas veces como capitalista colectivo6, así por un lado debe asegurar la existencia de estructuras estatales que faciliten el desarrollo de la economía capitalista; acometiendo aquellas obras o desarrrollando aquellos sistemas que son necesarios pero en los que ningún capitalista quiere invertir ya que mayoritariamente generan gasto. En los momentos de crisis como en el que nos encontramos, la competencia capitalista se acentúa y el Estado liberal que siempre está mediando en los procesos de competencia se convierte además en prácticamente el principal inversor. De ahí que quien controla las adjudicaciones del estado en todos sus estamentos sean objeto de especial interés por parte de los miembros de las multinacionales. Desde miembros de gabinetes ministeriales, sólo recordar los puestos que ostentan Aznar, Felipe González, o las jugosas conferencias de Bill Clinton, pasando por las comunidades autónomas o de las diputaciones y municipios.

Rentas de monopolio

En el fondo la corrupción obedece a los intentos de la burguesía de gozar en régimen de monopolio de la mayor cantidad de mercados posibles. Dicha burguesía hará todo lo posible por superar esas barreras y maximizar la acumulación de capital, aunque suponga violar la ley o interpretarla en su beneficio. Por otro lado, las estructuras del estado facilitan la integración entre la burocracia y las instancias del poder económico, alejando a quienes deberían defender los intereses de los de abajo de la gente a la que supuestamente representan. 

Así en la mayoría de sistemas se dan las llamadas puertas giratorias, es decir grandes empresarios que pasan a políticos o políticos que pasan a asesores, Trump, Barroso, Rato, Draghi y un largo etcétera. De esta manera,estas personas se encuentran constantemente en las mesas donde se decide sobre la asignación de recursos y siempre resuelven en favor de sus intereses como clase.

Este mecanismo de acumulación de capital mediante el acceso a mercados en régimen monopolísiticos se puede dar de dos maneras. Los gobernantes obtienen sobornos (denominados eufemísticamente comisiones)por tomar decisiones de gasto cuyo valor de uso para las clases populares es mucho menor del beneficio que producen para los capitalistas. En el Estado español estamos desgraciadamente acostumbrados a observar como se construyen trenes de alta velocidad carísimos, líneas de metro que multiplican por 10 el presupuesto, aeropuertos sin aviones, puertos faraónicos o carreteras de peaje que son rescatadas con dinero público porque no pasan coches, por no hablar de casos como el de la plataforma Castor o el rescate bancario. Así pués podemos concluir que lo que se da en llamar corrupción es en realidad el pago a ciertos políticos por tomar decisiones que benefician a una clase social. Como decía Don Barzini en el Padrino, “Don Corleone debe ayudarnos con su control sobre los políticos y jueces, pero puede pasar factura porque al fin y al cabo no somos comunistas.”

Vemos una y otra vez como los pocos corruptos que son “pillados” rara vez son condenados, casi nunca devuelven el dinero y siempre continúan viviendo como personajes adinerados. En el fondo su clase social les reconoce los servicios prestados para que el negocio siga.

Conclusión

En resumen la corrupción no es causa de la crisis, ni de los males del mundo. Al contrario, durante la crisis los capitalistas deben competir más ferozmente y la corrupción es un mecanismo más, así como la bajada de salarios. Y esto es lo que hacen, ofrecer cuantiosas sumas de dinero para adjudicación de obras, servicios etc. Este fenómeno es mucho más profundo en los estados neoliberales de hoy en días, donde el gobierno recauda los impuestos pero en cambio ejecuta sus funciones mediante empresas adjudicatarias. Estas empresas obtienen los contratos reventando unos precios, que luego siempre multiplican y asegurando jugosas comisiones a aquellos que otorgan los contratos.Esta situación permea muchos estratos sociales y genera redes clientelares en los que los más desfavorecidos reciben las migajas.

Cuanto más penetra la mercanitlización en un sistema económico es un sistema, más se incrementan las “cadenas de favores” que empiezan con una adjudicación, un permiso de explotación y acaban en cuentas en Suiza u otro paraíso fiscal para tal o cual gobernante. Pasando eso sí por jugosos beneficios para un u otro capitalistas. En resumen las tramas y episodios de corrupción no son un fallo del sistema sino un mecanismo por el que un empresario utiliza para competir con otro. Ya sea de forma ilegal mediante sobres o maletines o de manera legal, mediante lobbies que financian campañas electorales a cambio de concesiones.

1 https://15mparato.wordpress.com/

2 https://llumsitaquigrafs.cat/

3 https://es.wikipedia.org/wiki/Lobby

4 La locura del mercado http://enlluita.org/series/la-locura-del-mercado/ Chris Harman

5La Riqueza de las naciones Adam Smith. Alianza editorial

6 https://marxismocritico.com/2015/04/20/sobre-la-relevancia-de-el-capital/

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